
– DÍA 25-
Sábado III de Cuaresma
DEL EVANGELIO DEL DÍA:
En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: «Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: «¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo». El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: «¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador». Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
COMENTARIO:
Esta parábola enseña el verdadero sentido de la humildad y la oración sincera. Jesús contrasta la actitud del fariseo, que se considera justo y superior a los demás, con la del publicano, que reconoce su pecado y suplica misericordia. Dios no se deja impresionar por obras externas si van acompañadas de orgullo, sino que mira el corazón arrepentido. La verdadera justicia no proviene de la autosuficiencia, sino de la humildad y la confianza en la misericordia divina.
Fecha de la noticia: 29/03/2025
Santos del día: San Jonás.











