
– DÍA 26-
Domingo IV de Cuaresma
DEL EVANGELIO DEL DÍA:
Me levantaré, me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros”. Se levantó y vino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se le conmovieron las entrañas; y, echando a correr, se le echó al cuello y lo cubrió de besos. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo”. Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad enseguida la mejor túnica y vestídsela; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y sacrificadlo; comamos y celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. Y empezaron a celebrar el banquete. (Lucas 15, 18-24).
COMENTARIO:
Este pasaje refleja el infinito amor y misericordia de Dios. El hijo pródigo, tras reconocer su pecado, vuelve con humildad a su padre, quien lo acoge con gozo y sin reproches. La reacción del padre simboliza el corazón de Dios, que siempre espera con los brazos abiertos a quien se arrepiente. La fiesta y los signos de restauración muestran que la conversión trae vida nueva y reconciliación con el Padre celestial.
Fecha de la noticia: 30/03/2025
Santos del día: San Régulo.











